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U.S. Open 1998: La experiencia de jugar un Major

Martín Lonardi 12 jun 2020

El argentino Martín Lonardi participó del U.S. Open 1998 en Olympic Club luego de superar dos clasificaciones. Nos revela anécdotas de una semana muy especial compitiendo con los mejores jugadores del mundo.

Martín Lonardi fue uno de los mejores amateurs de finales de los ‘80 y principios de los ’90 en Argentina, con una destacada trayectoria en el país y en el Golf Universitario de USA. En el año 1998, mientras competía en el Nike Tour (hoy Korn Ferry Tour) tuvo la oportunidad de jugar el U.S. Open en Olympic Club. A continuación, un relato sobre esa inolvidable semana.

En el año 1998, mientras estaba jugando el Nike Tour, me inscribí para la clasificación del U.S. Open. Jugué la primera qualy (local) donde participaban 160 jugadores por 14 lugares en Atlanta, Georgia en el campo de Braelinn Golf Club. Jugué una muy buena ronda de 69 (-3) y clasifiqué justo para la segunda qualy (Sectional) que se disputaba en Johnstown, Pennsylvania en el campo de Sunnehanna Country Club a 36 hoyos en el mismo día. Este campo es conocido por jugarse uno de los torneos mas importantes de golf amateur de USA, donde han competido los mejores del mundo.

Me tocó jugar los 36 hoyos con los mismos jugadores: Notah Begay III (el mejor amigo de Tiger Woods) y Keith Fergus. Eramos 52 jugadores por dos lugares. El día de práctica no jugué bien y pensé: “Bueno, acá jugaré dos vueltas y me iré a jugar el próximo campeonato del Nike Tour.” Al día siguiente, mi score fue 67 (-5) a la mañana y 68 (-4) a la tarde y, con un total de 9 bajo par, gané la Qualy y eso me dio acceso a jugar el 98th U.S. Open en el Olympic Club (Lake Course) en San Francisco. ¡Un orgullo inmenso!

A todo esto, cuando salgo del club llamo por teléfono a mi sponsor, "el Negro" Andrés Martínez Vivot que no lo podía creer. Y no porque había clasificado sino porque él tenía planeado su viaje al Mundial de fútbol en Francia 98 justo para esos días. En otras palabras, le compliqué la vida y tuvo que cambiar el destino.

Eso sucedió un lunes (sectional qualy) y el domingo siguiente volé de Philadelphia a San Francisco. Entre esos días tuve que completar varios formularios, hacer reservas y pedidos sin la tecnología y facilidades que hay hoy en día. Cuando el domingo llegué al Aeropuerto de San Francisco, me estaba esperando gente de la USGA y me otorgaron un auto de cortesía con el logo del U.S. Open.

Un obsequio para los jugadores que participaron del U.S. Open 1998 en Olympic Club. 

El lunes me desperté a primera hora, ansioso, ya que era algo totalmente nuevo para mí. Llegando al club, el tránsito era muy intenso (¡no existía Waze!) y no sabía por dónde tenía que ingresar al club. En cuanto identificaron mi automóvil, me mandaron por un camino alternativo al que sólo ingresaban jugadores, y terminé estacionando al lado del driving range. Fui al clubhouse con mis palos y en el camino me encontré con Paco Alemán con quien ya había arreglado para vernos. Él me llevó los palos el lunes porque mi amigo y caddie "el Colo" Ignacio Giménez Zapiola aterrizó en San Francisco esa noche del lunes.

Al ingresar al club house me acompañaron al salón donde nos registrábamos, que era un lugar inmenso lleno de mesas y cámaras de TV. Ahí dentro nos anotábamos para los tres días de práctica, firmas para fundaciones y una en especial que era para un cuadro con todas las firmas de los jugadores. Hubo que brindar datos personales y cámara shot para la cobertura de TV de los últimos grupos el fin de semana. Quien hizo todo al lado mío, sorprendentemente, fue Sir Nick Faldo. Hablamos un poco y me pareció bastante simpático. De ahí me acompañó un socio del club al vestuario.

Un cuadro con la firma de todos los jugadores que participaron en el 98th U.S. Open Championship.

El vestuario era el lugar donde estaban los socios atendiendo a los jugadores, salas de masajes y kinesiología, que para aquel entonces era algo raro y llamativo. Me acompañó un socio que, al día de hoy, es amigo: Paul Laveroni. Me comentó que de joven había jugado al rugby contra mi hermano. ¡Yo no lo podía creer! Al llegar a mi locker (estaban ordenados por apellido), al lado estaba mío estaba sentado Davis Love III, que ni bien me vio se levantó y me saludó de manera cordial. Un caballero. Del otro lado estaba, nada mas y nada menos, que el señor Jack Nicklaus. Dentro del locker tenía una bolsa staff de Titleist (era mi sponsor), docenas de pelotas, guantes, gorros y un montón de regalos de parte de los sponsors del torneo.

Días de práctica

El lunes jugué con José María Olazábal y Constantino Rocca.

El martes practiqué con Per Ulrik Johansonn y Jesper Parnevik.

Y el miércoles jugué con Andrew Maggee, Jeff Sluman y Eduardo “Gato” Romero.

Los dos días de torneo, jueves y viernes, con Jimmy Johnson y Patrick Lee.

El Campo

Simplemente impresionante. Pocas veces jugué un campo tan difícil y, especialmente, por la presentación de fairways angostos (promedio 30 pasos de ancho). Además, lo especial que tiene Olympic Club es que los hoyos que doblan para la izquierda, la pendiente de los fairways cae para la derecha, y viceversa. Esto obliga a tener que comenzar el tiro de salida por el costado del dogleg. El rough era extremo, si la tirabas allí era casi un golpe de penalidad. Los greens rápidos, firmes y relativamente chicos. Las vistas del campo eran sencillamente espectaculares. Parado en el tee del hoyo 9, si mal no recuerdo, se veía el Golden Gate en su esplendor. Arboles gigantes y muy pintorescos. Era tan difícil el campo que Lee Janzen ganó con PAR y le sacó uno a Payne Stewart. 

Lee Janzen logró en 1998 su segundo trofeo del U.S. Open. El anterior lo obtuvo en 1993. 

Comparto algunas anécdotas de esa semana:

Cada vez que iba al driving range, colocaban un cartel con tu nombre. Siempre me ponían Matt Kuchar, ya que me decían que era muy parecido físicamente.

Jugando con Olazábal, en el hoyo 1 fui al rough y traté de sacarla con un hierro 7 y la moví 5 metros para la izquierda, y “Chema” literalmente se reía y me dijo que usara el 60 grados.

En el hoyo 7, me pasé del green dejándola en el rough. Elegí el 60 grados y, en tres oportunidades, no puede hacer contacto con la pelota. Le tiraba y no llegaba: el palo se quedaba enredado en el rough. Olazábal me miró y me dijo: “Mira cómo se hace”, y le pasó lo mismo dos veces. Entonces la agarró con la mano, la tiró al green y me dijo: “ahí no la tires”.

Algunas imágenes de Martín jugando el U.S. Open en 1998. 

Lunes, en el día de práctica, me fui al driving y me puse en el ultimo lugar, más cerca del putting green, donde todavia no empezaba la tribuna. A los 20 minutos empecé a sentir mucho ruido y movimiento de gente y, cuando me di vuelta, estaba al lado mio el caddie de Tiger, y a los dos minutos llegó el propio Tiger a tirar pelotas, y nos quedamos unos minutos hablando él, Fluff, Paco y yo. Tiger nos comentó que tenía ganas de ir a pescar al sur de Argentina. Cuando miré los palos de Tiger, noté que decían Titleist pero en realidad eran los MP32 de Mizuno. Tiger me comentó que se los hizo Mizuno con el logo de Titleist.

El martes estaba en el driving y apareció un señor que trabajaba para Titleist y me invitó a ir a su trailer que tenía unos wedges que me podían llegar a interesar. Cuando llegué y me da su tarjeta, era Bob Vokey. Al mismo tiempo, entró Jeff Maggert y me terminé quedando con su sand wedge.

El martes almorzamos con Per Ulrik Johansonn, Jesper Parnevik, sus esposas y más familia, después de la práctica. A todo esto, Per Ulrik ese día no pegó un tiro con el centro de la cara del palo. Después de varios años nos dimos cuenta con el “Colo” Gimenez Zapiola y el “Negro” Martínez Vivot que habíamos almorzado con la mujer de Tiger, Elin Nordegren, ya que ella, en ese momento, era la niñera de los hijos de Parnevik. Ambos jugadores -Parnevik y Per Ulrik-, dos caballeros.

Un cuadro de regalo a los jugadores con la imágen del icónico hoyo 18 de Olympic Club, un par 4 donde el green está elevado en relación al fairway. 

Me impresionó el juego corto de John Daly. En el chipping green me quedé media hora viéndolo y era el único que hacia frenar la pelota desde el rough. Sencillamente impresionante.

El miércoles en el diving range, Jeff Sluman me pidió prestada mi madera 3 (era una callaway bien chiquita, la S2H2) y se puso a tirar pelotas y enseguida vino Fred Couples a pegarle también, era rara por eso la agarraron. Nos quedamos hablando con Fred del Polo Argentino ya que en ese momento su mujer era polista.

El segundo día (viernes) en el green del 18 emboqué un putt tremendo, desde donde todos hacían tres o cuatro putts. Lo jugué tirándola para otro lado, usando la pendiente. Ese putt apareció entre highlights de Golf Channel y el diario del U.S. Open esa noche.

El recorte del diario local que destaca el gran putt que embocó Martín en el hoyo 18. 

La verdad es que fue una experiencia única compartida con amigos como Paco Alemán, Andrés Martinez Vivot, “El Colo” Giménez Zapiola y “Paco” Combes, que fue quien me sacó la foto del putter del 18.

Mi score fue 76-78= 154 (+14) y el corte fue +7. Al mismo tiempo, me di cuenta cuán lejos estaba de ese nivel, ya que jugué muy buen golf en ese campeonato. Es cierto que hice +7 desde el hoyo 13 al 17 del jueves y luego birdie al 18. Fue una experiencia que disfruté mucho. Me dio mucho orgullo ser uno de los representantes argentinos en el campeonato. El sábado y domingo me quedé viendo el torneo desde el vestuario, y lo divertido era que lo veías por TV y cuando terminaban de jugar, a los dos minutos tenías a los jugadores al lado tuyo. El campo estuvo espectacular. San Francisco es una ciudad increíble por donde la mires y fue un shock la cantidad de gente que asistió al torneo todos los días.

Con rondas de 76 y 78, Martín quedó a siete golpes del corte clasificatorio.

Jugar un Major es una experiencia que deseo puedan repetir muchos jugadores argentinos y sudamericanos en el futuro. Y si tienen mejores resultados que yo, ¡mucho mejor!

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